4 Claves Para Ser Más Productivo

‘Los sueños son deseos del corazón”, le decía Pepe Grillo a Pinocho en una de las películas más emblemáticas de Disney. Pero esta no es sólo una línea de texto entre las muchas que contiene el cine de animación de Disney, es uno de los pilares del éxito de este gigante del entretenimiento.

En 1927, Walt Disney arrancó su negocio con USD 500 que le había prestado su tío, Robert Disney. Actualmente The Walt Disney Company es uno de los imperios de entretenimiento más grandes del mundo con un capital que para 2015 ya superaba los 44 mil millones de dólares.

¿Cómo lo logró Disney? Hacer realidad su sueño no fue cosa sencilla, requirió de mucha creatividad sí, pero también de mucha organización y productividad.

Después de muchas altas y bajas Disney entendió que debía concentrar su atención y esfuerzo en pocos proyectos a la vez, en aquellos que realmente le importaban y pudieran causar un gran impacto dentro del mundo del entretenimiento. Un principio que hoy podemos aplicar a la vida diaria y que puede ayudarnos a resolver la incógnita de cómo ser más productivos.

Ser productivo es lograr hacer más con menos, con menos recursos o menos tiempo, pero también es saber concentrar los recursos que tenemos en lo que es realmente importante.

En la vertiginosa vida de hoy los ejecutivos tienen demasiadas actividades y distractores. He visto equipos de venta que dedican la mayor parte de su tiempo a tareas administrativas.

Para ser más productivos debemos identificar nuestras prioridades y metas para entonces planificar la mejor forma de llevarlas adelante. Un error común es enfocarse sólo en las actividades con las que nos sentimos más cómodos, aquellas que se nos dan más fácilmente, y dejar de lado lo que nos parece aburrido o difícil. Este no es el camino indicado, ya que los clientes simpáticos, por ejemplo, no siempre son los más importantes.

El camino más corto hacia la meta no es el que más nos gusta.

Si Disney hubiese escogido sólo las tareas que le parecieran fáciles, no podríamos haber disfrutado de la mayoría de sus películas y creaciones, las cuales significaron verdaderos retos y quebraderos de cabeza.

Por ejemplo el proceso de producción de Blancanieves y los siete enanitos se prolongó desde 1935 hasta mediados de 1937, cuando al estudio se le terminó el dinero. Disney tuvo que mostrar un montaje previo de la película a los directivos de un banco para conseguir un préstamo que le permitiera terminar el proyecto. Tampoco podríamos haber disfrutado de Mary Poppins, la historia escrita por P.L. Travers, una extraordinaria pero hostil autora que interpuso toda serie de obstáculos para entregar los derechos de su historia.

En definitiva no se trata de escoger las actividades más fáciles o las que más nos gustan sino tomar aquellas que son determinantes para cumplir nuestros objetivos.

Ley de Pareto

El sociólogo italiano Vilfredo Pareto tiene una explicación muy interesante con respecto a todo lo que pasa en nuestra vida, incluyendo el trabajo. Según su ley 80/20, que ha sido aplicada a muchos campos y ámbitos, el 80% de las cosas proviene del 20% de las causas. Es decir, apenas 20% de las actividades que realizamos son realmente productivas para la meta que tenemos, mientras que el resto podría considerarse innecesarias.

En el trabajo, esta ley aplica en todo momento, incluso cuando el trabajador pasa gran parte de su tiempo sentado en una silla preguntándose cómo ser productivo en vez de moverse y actuar. Entonces, podemos dejar algo claro a partir de este enunciado: evite lo innecesario y enfóquese en lo esencial.

1.- Defina sus objetivos

Frecuentemente los ejecutivos que quieren mejorar su productividad acuden a un sinfín de métodos para logarlo, un ejemplo son los cursos de Time Management, Gestión de Tiempo en español. Estos cursos casi nunca tienen resultados satisfactorios entre otras razones porque, en la mayoría de los casos, el tiempo no es un factor determinante en la productividad como si lo es la falta de gestión del propósito. Para lograr gestionar nuestro propósito, primero que nada debe definir ¿Cuál es la finalidad de su trabajo? ¿Para qué está aquí? ¿Cuál es su objetivo?.

2.- Establezca sus metas a corto y mediano plazo

Luego de definir su gran propósito deben surgir las metas mensuales, semanales y diarias que den pie a cumplir el objetivo principal.
Cada ejecutivo tiene su propósito personal, que suele ser llevar la comida a la casa, mejorar su calidad de vida, asegurar un futuro para sus hijos, etc., sin embargo, los objetivos mensuales, semanales y diarios, tienen más relación con la productividad de la empresa o del negocio. En el caso de los vendedores, la prioridad en el trabajo deberían ser los clientes, sobre todo aquellos que aumentan las ganancias de la empresa.

3.- Organice las actividades y recursos que requiere

Ahora que ya ha establecido sus metas analice cuáles actividades le ayudan a cumplir su objetivo y que recursos requiere para llevarlas adelante y enfóquese en ellas.

4.- Desconéctese para poder enfocarse

Elimine todas las distracciones que pudieran causar interrupciones. Si dividió correctamente sus objetivos, seguramente culminar cada mini proyecto le lleve poco tiempo.

Apartar las distracciones incluye alejarse del internet, redes sociales, correo electrónico, declararse “no disponible” para aquellas personas que no tienen nada que ver con lo que está haciendo. Es decir, aléjese de todo lo que no aporte nada en la consecución de sus metas. Lo importante es que se centre y que nada ni nadie logre desenfocarlo.

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